repartidor de carbón :: ramón cote baraibar

Repartidor de carbón

Como encontrar una barra de aluminio atravesada en la mandíbula de un buey. Como descubrir una breve cabeza de obsidiana en un arcón. Como mirar por una cerradura y ver un amanecer no merecido. Tan imposible como todo esto, tan melancólico y solitario a la vez, era ver aquel camión verde que con la puntualidad de un sacramento repartía cada mes el carbón. En la cuesta su esforzado corazón se anunciaba vociferante, moribundo, y se detenía al frente de la casa como si entregara agónico la noticia de la caída de la ciudad de Troya. Después un hombre, envuelto en costales, arrojaba su carga resonante y angulosa en un baúl pintado de naranja.

Como abrir una biblia y encontrar tres hojas de laurel. Como levantar una piedra y recordar un nombre. Como reconocer al mismo caracol a cien kilómetros de distancia. Tan imposible como todo esto, tan melancólico y solitario a la vez, resulta encontrar quince años más tarde al mismo repartidor del carbón realizando su oficio, doblado por el esfuerzo, empeñado en demostrarle al cielo que un hombre ha hecho ese trabajo durante toda su vida, que escarbó entre las minas, que le robó el hilo a su mujer para coser sus costales, que soñó con excavaciones infinitas, con túneles, y que lo perdonen por no haber hecho nada más que eso.

Botella papel (1998)

Coal deliveryman

Like finding a bar of aluminum wedged in a bull’s jaw. Like discovering in a sea chest a short obsidian head. Like looking through a padlock and seeing an undeserved dawn. As impossible as all these, as melancholy and lonely, was it to see the green truck that with the punctuality of a sacrament delivered the coal each month. On the slope its strained heart would announce itself vociferously, at the brink of death, and it would stop in front of the house as if to deliver the agonizing news of the fall of Troy. And then a man, wrapped in sacking, would pitch his cargo, resonant and angular, into an orange-painted crate.

Like opening a Bible and finding three leaves of laurel. Like lifting a stone and remembering someone’s name. Like finding the same snail again a hundred miles away. As impossible as all these, as melancholy and lonely, would it be to find, fifteen years later, the same coal deliveryman carrying on his trade, bent from the strain, determined to show the heavens that a man might do that job his entire life, that he scraped in the mines, that he stole thread from his wife to sew his sacking, that he dreamed of infinite excavations, of tunnels, and that they might forgive him for not having done more than that.

Translated from the Spanish by Craig Arnold

Poetry (April 2009)